Carlos Vera: “Hay que conocer la realidad con los ojos del pueblo”

Fundador de las primeras Comunidades Eclesiales de Base en Ecuador

carlos-vera(Texto y foto: Vicente L. García) Seis años antes de que Juan XXIII abriera el Concilio Vaticano II, el recién nombrado obispo de Riobamba, (Ecuador), Leónidas Proaño, comenzaba una labor que, 23 años más tarde, la Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Puebla concretara definiendo la misión de la Iglesia de los Pobres: evangelización, alfabetización y reparto. El Vaticano II confirmó la visión de monseñor Proaño, lo que le llevó a formar, en Riobamba, las Asambleas Cristianas.

Éstas realizaban una evangelización a domicilio, con lecturas bíblicas comentadas y respondiendo a las preguntas del pueblo: primero en hojas sencillas, después usando las Escuelas Radiofónicas Populares del Ecuador (ERPE), creadas en 1962 para que el indígena tuviese acceso a la educación. En este marco social y eclesial creció y se formó Carlos Vera, uno de los primeros fundadores de las  Comunidades Eclesiales de Base (CEB’s), o Iglesias Vivas, como se denominan en aquel país. Carlos ha sido invitado a visitar el País Vasco y participar con su testimonio dentro del programa Las Voces del Sur, que organizan las Misiones Diocesanas Vascas. Y repasa para Vida Nueva los pilares de las CEB’s: “En su conformación fue, y es muy importante, la organización y formación de los agentes de pastoral. No se pueden formar 

CEB’s si agentes de pastoral, sacerdotes, religiosos y laicos no tenemos una experiencia de vida comunitaria. Porque es la comunidad la que promueve la comunidad. Jesucristo, lo primero que hizo, fue escoger a los doce apóstoles para hacer con ellos comunidad. El ir haciendo comunidad es un proceso largo que consiste en orar y reflexionar juntos, tener los bienes en común, trabajar juntos e ir teniendo criterios en común”.

Evangelización mutua

El protagonista en este modo de hacer Iglesia es “el pueblo”: “Un segundo paso importante es el del acercamiento al pueblo. No se pueden formar las CEB’s alejados de la gente, sino reuniéndonos con ellos, compartiendo sus inquietudes y necesidades, y elaborando juntos lo que son los temas de la misión. Son los que nos indican de qué quieren hablar. Ellos son los sujetos de la misión. Agentes de pastoral y pueblo nos evangelizamos mutuamente”. En tercer lugar, es fundamental la Palabra de Dios: “Que ésta llegue a manos del pueblo, porque son ellos quienes entienden la Palabra de Dios y nos dicen cómo esta Palabra invita a un cambio. Esto desata un proceso de pequeños pasos: el primero, dejar el individualismo, dejar la comodidad de su casa para acercarse a un local comunal que puede ser la escuela, la iglesia o la casa del pueblo; en segundo lugar, está el reunirnos entre comunidades para ir coordinando su funcionamiento; y el tercer paso es coordinarnos a nivel diocesano o provincial. Éste es el proceso de nacimiento, crecimiento y formación de las CEB’s, en las que el pueblo expresa su fe de una forma comunitaria”. Tras una pequeña pausa, añade: “Un elemento importantísimo es el diálogo, diálogo con los pobres, con los cristianos, entre nosotros”. El Vaticano II y estas experiencias comunitarias dieron las pautas para que en América Latina se empezara a hablar de la Teología de la Liberación con una Iglesia que mostrara su “opción preferencial por los pobres”. Así emergió la Iglesia de los Pobres. “Primero fueron las CEB’s y después la Teología de la Liberación, que no es más que la reflexión del caminar del pueblo. El pueblo comenzó a caminar en este proceso de liberación y los teólogos han ayudado con su reflexión para ver qué es lo que Dios quiere para el proceso que está llevando el pueblo, que están llevando las CEB’s”.

Recuerda cómo los misioneros se fueron acercando a estas experiencias comunitarias para implantarlas en los territorios a ellos encomendados. “Lo importante es conocer la realidad con los ojos del pueblo, cómo el pueblo ve la realidad; y para ello, un paso importante es dejar la casa parroquial, el convento y acercarse a donde vive el pueblo. Ésa es la labor que los misioneros vascos fueron aprendiendo también en aquellos primeros años de la puesta en marcha de las CEB’s”.

En esencia

Un libro: el Evangelio.

Una canción: el canto de entrada de la Misa Campesina.

Un deporte: el fútbol.

Un rincón del mundo: Bilbao.

Una aspiración: que en el mundo haya libertad y paz.

Un deseo frustrado: formar más comunidades eclesiales de base en la parroquia donde trabajo.

Una persona: monseñor Leónidas Proaño.

La última alegría: el viaje en avión.

La mayor tristeza: la muerte de dos miembros del equipo misionero.

Un valor: la amistad.

Que me recuerden por… haber trabajado por la liberación del pueblo.

vlgarcia@vidanueva.es

En el nº 2.655 de Vida Nueva.

Actualizado
14/04/2009
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