“La biomedicina debe emplearse siempre a favor del hombre”

Ennio Antonelli, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, presenta en la UPSA la ‘Dignitas Personae’

presentacion-dignitas(Texto: Roberto Ruano– Foto: UPSA) El 17 de marzo tuvo lugar en el Aula Magna de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) la presentación de la Instrucción Dignitas Personae, con la presencia destacada, entre otras, del cardenal Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, Ennio Antonelli. El profesor Ángel Galindo, catedrático de Moral y director del Instituto Superior de Ciencias de la Familia, situaba el objetivo de esa jornada como un apoyo científico y moral a las familias, aclarando además, que “la Iglesia no tiene ningún miedo ni se niega al progreso de la Ciencia”.

Comenzó Antonelli subrayando el valor de la familia y del matrimonio, dejando constancia de su íntima ligazón con la dignidad de todo ser humano. Recordó también que esta dignidad es incondicional desde el primer instante en que comienza la vida hasta que finaliza, a la vez que recalcó que la misma inspiración que sirvió a Francisco de Vitoria para defender los derechos de los indios, impulsa hoy a la Iglesia entera a proteger la vida en el campo de la bioética. 

Antonelli disertó además sobre la irrepetibilidad de la persona y la dignidad sin igual que posee: “Las cosas repetibles tienen precio, pero a la dignidad del hombre le corresponde una lógica que no puede ser nunca la del mercado. El progreso de la Ciencia es positivo, pero esta biomedicina y biotecnología deben ser empleadas siempre al servicio del hombre, y no para instrumentalizar al ser humano”, afirmó rotundo. 

Para Manuel Monteiro de Castro, el nuncio en España, y asistente también al evento, “todo lo que se pueda hacer por la dignidad humana siempre será poco; imperativo que nace del mismo mandato del amor”. José-Román Flecha, catedrático de Teología Moral de la UPSA, a través de su estudio La Instrucción Dignitas personae y problemática moral sentenció un sí rotundo a la vida y a la dignidad de la persona; para ello, hizo un recorrido por los diferentes textos y documentos eclesiásticos donde se defiende desde su raíz la vida humana. Al igual que Antonelli, Flecha subrayó el “principio de cautela” no sólo para el inicio de la vida, sino también para el fin de ella, y criticó el elevado número de embriones humanos que son sacrificados: “Esta selección de embriones es la última y más moderna forma de discriminación, práctica abortiva precoz”. Para él, Dignitas Personae no es la única ni definitiva palabra de la Iglesia en el campo de la bioética, pero sí refleja el gran amor que ella siente por el ser humano: “Aunque tenga algunos noes, en ella brilla siempre un gran sí, que consiste en que todo ser humano está llamado a la existencia”. 

El acto contó con la participación de los profesores F. Andrades, F. J. Herrero, y de C. López, obispo de Salamanca, y F. Gil Hellín, arzobispo de Burgos. 

rruano@vidanueva.es

En el nº 2.654 de Vida Nueva.

Actualizado
27/03/2009
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