Hogares con sabor a Evangelio

Miles de matrimonios caminan juntos en los ‘Equipos de Nuestra Señora’

(Jaime Vázquez Allegue) París, 1939. Cuatro matrimonios jóvenes acompañados por el sacerdote Henri Caffarel comienzan a reunirse, convencidos de que el amor evangélico es la esencia de sus vidas y el itinerario de su fe. Durante la Segunda Guerra Mundial se van agregando nuevos grupos de parejas dispuestos a compartir su experiencia matrimonial como reflejo del amor que une a Cristo con la Iglesia. Las décadas de los sesenta y setenta fueron los momentos de mayor expansión. Así se fue configurando el Movimiento de los Equipos de Nuestra Señora (ENS), que hoy cuenta con más cincuenta mil matrimonios en todo el mundo.

“Vivimos en una época de contrastes. Mientras por un lado triunfan el divorcio, el adulterio y el neomaltusianismo, por otro menudean los esposos que aspiran a una vida íntegramente cristiana. Algunos de estos matrimonios han fundado los Equipos de Nuestra Señora”. Así comienza la Carta Fundacional del grupo, fechada en 1947, un punto de partida que confirma la actualidad del Movimiento y da sentido y razón de ser a su existencia. 

Los ENS se definen como un movimiento laical de espiritualidad conyugal y ayuda mutua en la vida diaria de los matrimonios. Fueron reconocidos por el Pontificio Consejo para los Laicos en el año 2002 y el padre Caffarel se encuentra en proceso de beatificación.  No tienen una estructura jerárquica de gobierno, aunque cuentan con una Secretaría General y un Equipo Responsable Internacional, que sirve de referente del Movimiento en el mundo. 

Carlos y Rosa Colina-López viven en Granada. Ellos son los responsables en España para los próximos cinco años. “Nosotros -dice Carlos- somos un Movimiento laico dirigido por laicos. Ahora nos toca a Rosa y a mí; después vendrán otros, pero siempre matrimonios. Es una riqueza para la Iglesia contar con un movimiento como el nuestro y un buen ejemplo de la participación y el compromiso laical”.

Amistad y trabajo

Reciben a Vida Nueva en su casa con los brazos abiertos. Su hogar está lleno de recuerdos y fotos de la vida. Ambos irradian felicidad y alegría. Después llegará otro matrimonio, porque esa misma tarde tienen una sesión de trabajo en su casa. 

El equipo tiene una reunión que llaman “de amistad”. “Nos juntamos todos los matrimonios en un ambiente distendido -cuenta Carlos-, hablamos de nuestros problemas, de nosotros. Compartimos experiencias personales y familiares. A veces se crean situaciones muy emotivas. Son muchos años caminando juntos y nos unen muchos años de amistad. Somos como una pequeña familia dentro de la gran familia de la Iglesia”. 

Luego, una vez al mes, tienen otra reunión, la de “trabajo”. “Nos juntamos para orar en nombre de Jesús. La reunión tiene lugar en la casa de uno de los matrimonios del equipo. Como los discípulos con el Maestro, nos sentamos alrededor de una cena. Hablamos de nuestros proyectos de vida, afianzamos nuestra fe, oramos, caminamos juntos, pero con toda la libertad que nos regala el Evangelio. En realidad, el Movimiento te permite crear una serie de vínculos muy profundos con otros matrimonios, lo que nos ayuda a crecer y a descubrir juntos la Buena Noticia que nos dejó Jesús. Siempre se lee un párrafo de la Biblia que sirve de base para comenzar el diálogo. A esa reunión asiste el consiliario, un sacerdote que pertenece al equipo como uno más, haciendo realidad aquella primera frase que dijo el P. Caffarel cuando le pidieron ayuda: ‘Caminemos juntos’. Y nos ayudamos a caminar hacia la santidad, a la que todo aspiramos llegar. Él es nuestro  consejero espiritual y un amigo. Él es el que cierra esta reunión ‘de trabajo’ cada mes”, señala Carlos. 

Los Equipos de Nuestra Señora tienen un carisma muy concreto que definen como espiritualidad conyugal dirigida a matrimonios cristianos casados por la Iglesia. No se consideran un movimiento de acción como otros, pero sí personas muy activas. Sienten que son muy libres, que se mueven sin plazos ni ritmos acelerados y que caminan a su propio ritmo y desde su propia circunstancia. En cuanto al nombre del Movimiento, Carlos explica que desde el origen se han denominado como ‘Equipos’ porque de esta forma expresan la ayuda que se prestan mutuamente hacia un objetivo común: el progreso espiritual y humano. Los Equipos ponen su confianza en María como el camino que los lleva hacia Jesucristo.

Rosa tercia para hablar de las Orientaciones de vida, un camino pedagógico para la espiritualidad conyugal. “El programa de amor que nos dejó Jesús y que tenemos en el Evangelio es imprescindible. Por eso nos fijamos pequeños objetivos que nos ayudan a ir dando pasos para alcanzar nuestra meta final, que es la santidad. Para ello, contamos con lo que llamamos Puntos Concretos de Esfuerzo”, apunta.

Un signo de compromiso

Rosa y Carlos comparten la “muy agradable” sensación de saber que hay miles de matrimonios en todo el mundo que se reúnen como ellos en el nombre del Señor. “Sentimos que de esta forma respondemos a la propuesta evangélica del ‘ven y sígueme’. Pero también hay que tener muy en cuenta el testimonio que damos, de nuestra opción y compromiso de fe. El sacramento del matrimonio es, a este respecto, un signo que nos compromete y del que nos sentimos orgullosos. Por eso, en la vida de cada día el amor conyugal y de servicio al cónyuge y a los demás son una demostración de lo que llevamos dentro y queremos testimoniar. Además, muchos colaboramos con asociaciones y entidades eclesiales y sociales como una forma más de hacer visible nuestra opción de vida y compromiso de fe, al tiempo que nos sirve para difundir el carisma del Movimiento allí donde nos encontramos, desde las tres dimensiones que nos caracterizan: unión a Dios, unión entre los esposos y en los hogares, y apertura a los demás”.

Cada equipo está formado por seis matrimonios y un consiliario. Es decir, doce personas y el presbítero, siguiendo la estructura evangélica del discipulado. En España hay casi mil equipos, unas doce mil personas. En el mundo, son más de diez mil equipos, lo que equivale a hablar de más de cincuenta mil matrimonios, es decir, más de cien mil personas. Cifras muy elevadas que certifican el buen momento que atraviesa la vida del Movimiento. 

Los ENS están estructurados en Regiones. España cuenta con nueve. Todos los Equipos se reúnen a nivel regional una vez al año y, cada seis años, en un Encuentro Internacional. El último se celebró en Lourdes en 2006 y supuso la décima edición de estas citas. Participaron 4.000 matrimonios para reflexionar sobre “Los Equipos de Nuestra Señora, comunidades vivas de matrimonios, reflejos del amor de Cristo”.  Benedicto XVI les envió un mensaje en el que les exhortaba a ser conscientes de la responsabilidad eclesial y misionera que, como matrimonios, tenían en el mundo de hoy. Y les animaba a ser cada vez más testigos de Cristo resucitado. 

Cuando nos despedimos, Rosa y Carlos nos acompañan hasta la puerta de la casa. En ese momento llega el otro matrimonio dispuesto a trabajar. Se va creando un ambiente de fraternidad, confianza, compromiso y, lo más importante, de un aire de Evangelio que invade el ambiente. Dan ganas de quedarse.

En el nº 2.640 de Vida Nueva.

Actualizado
12/12/2008
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