El obispo de Santander aboga por humanizar más las cárceles

Vicente Jiménez pide, con motivo del día de la Merced, que se ayude a rehabilitar a los delincuentes

(Marina de Miguel) “Las instituciones judiciales y penales desempeñan un papel fundamental para proteger a los ciudadanos y para tutelar el bien común, pero, al mismo tiempo, deben reconstruir las relaciones de convivencia que se han roto”. Así lo comenta a Vida Nueva Vicente Jiménez Zamora, obispo de Santander y responsable de la Pastoral Penitenciaria, para quien la prisión “es un tiempo de rehabilitación, de recuperación, un tiempo de gracia de Dios”.

Con motivo de la festividad, este 24 de septiembre, de Nuestra Señora de la Merced -patrona de instituciones penitenciarias- el prelado quiere concienciar a la sociedad de que “los presos, pese a estar privados de libertad, son ciudadanos con derechos, hijos de la Iglesia”.

Ante la reforma del Código Penal que ha anunciado el Gobierno, por la que propondrá medidas de libertad vigilada de hasta 20 años, una vez cumplida la condena, para delitos por terrorismo o pederastia e incluso, en este último caso, podría recurrirse a la castración química, recuerda que el sistema “debe contribuir a la rehabilitación de los delincuentes, ayudándoles a pasar de la desesperanza a la esperanza y a convertirse en personas dignas de confianza”.

Para tal fin, cree necesario que las instituciones, “hagan lo posible, dentro de sus medios y de las leyes, para humanizar más las instituciones penitenciarias”.

Al mismo tiempo, la celebración de la Semana de Pastoral Penitenciaria (del 22 al 28 de septiembre), bajo el lema “Compromiso de libertad – la cárcel”, apela a la conciencia social para mantener vivo el recordatorio de la Carta a los Hebreos: “Acordáos de los presos como si estuviéseis presos con ellos” (13,3).

Más información en el nº 2.629 de Vida Nueva.

Actualizado
24/09/2008
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