“El nuevo Gobierno de Pakistán tiene muchos retos antes que las minorías”

Miguel Ángel Ruiz, sacerdote salesiano en Pakistán

(María Gómez) Miguel Ángel Ruiz es un sacerdote salesiano de 36 años que lleva siete en Pakistán, en la ciudad de Lahore, dirigiendo el Don Bosco Technical Center, una escuela técnica que es el mayor internado de chicos católicos del país, en el que también reciben clases de alfabetización y formación profesional jóvenes musulmanes. Asegura a Vida Nueva que “nunca hemos tenido ningún conflicto con ellos”, porque “el espíritu de familia es la característica de nuestra casa”.

Con motivo de la toma de posesión del nuevo presidente paquistaní, Asif Ali Zardari (viudo de la que fuera primera ministra Benazir Bhutto, asesinada en diciembre de 2007), Vida Nueva ha querido conocer de primera mano cuál es la situación de los cristianos en el país. Suponen un 2,5% de la población (en total son unos 165 millones de habitantes, de los cuales el 95% son musulmanes) y están considerados ciudadanos de segunda clase. Con cierta frecuencia llegan testimonios de secuestros, conversiones forzadas o episodios de violencia.

El Episcopado paquistaní ha saludado al nuevo presidente pidiendo que haga todo lo posible por el respeto a las minorías religiosas, acosadas principalmente por “el extremismo y el terrorismo”. ¿Tienen miedo los cristianos paquistaníes?

Los cristianos paquistaníes no tienen miedo de que se les ataque por el mero hecho de ser cristianos. Nacen y crecen con esta amenaza sobre sus cabezas y se sienten orgullosos de la fe que profesan. El cristiano de Pakistán tiene miedo estos días… a no llegar a fin de mes, a no poder alimentar a sus familias. La crisis, que ha aumentado los precios de productos básicos hasta en un 200%, es ahora la principal preocupación de la gente pobre del país, y los cristianos pertenecen a este segmento de la sociedad.

¿Se puede confiar en que las reformas que haga el nuevo Gobierno, políticas, económicas, etc. puedan proteger a estas minorías?

Desgraciadamente, los Gobiernos en Pakistán no se han distinguido por su preocupación ni por las minorías ni por los pobres. La mayoría han caído acusados de corrupción. El Gobierno tiene por delante demasiados frentes abiertos (el extremismo fundamentalista, los movimientos nacionalistas, la crisis económica…) como para tener en su agenda la situación de las minorías. Cuando han sucedido ataques contra nosotros, los dirigentes se han solidarizado públicamente, pero raramente han contribuido a restaurar el orden o a reparar los daños. Lo que me parece claro en estos años aquí es que importamos bien poco, que se nos manipula mucho y que el auténtico diálogo interreligioso está aún muy lejos de aparecer por aquí.

Si se consiguiera cercar a los terroristas islamistas, ¿ése sería un primer paso para garantizar los derechos de los cristianos? ¿O hay otras causas en la raíz de esta discriminación?

Aquí hay muchos musulmanes educados que se avergüenzan de la discriminación existente. Me confiesan que esta discriminación es el resultado de siglos del sistema de castas de la India, que ha echado raíces en su sociedad por ósmosis y ha hecho de los cristianos la casta más baja del país, pero que no tiene nada que ver con el auténtico espíritu del Islam. Los terroristas seguirán matando, se les ha enseñado a eso y nada les hará cambiar. El auténtico esfuerzo debe centrarse en los jóvenes que no pueden recibir una educación adecuada y acaban en las redes de las organizaciones terroristas. Educación para los más pobres es la respuesta a largo plazo si queremos cambiar la situación. ¿A corto plazo? Ésa es la pregunta del millón de euros… Nosotros seguimos trabajando por unas nuevas generaciones y rezando para que las fuerzas no decaigan.

¿Cuál es el mensaje en el seno de las comunidades cristianas paquistaníes, y cuál es el llamamiento a la Iglesia universal?

Pakistán no es un país de terroristas. Está lleno de gente con un gran corazón. Quizás va siendo hora de que el mundo preste atención a los signos de esperanza que construyen más que lo que destruye la violencia. Los cristianos de Pakistán no tienen miedo a testimoniar su fe. ¿Podrán encontrar los cristianos de España y de Europa la misma fuerza?

Más información, en el próximo número de Vida Nueva, nº 2.628 y en www.vidanueva.es

Actualizado
19/09/2008
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