El Papa urge la colaboración de todos para evitar la muerte de inmigrantes

El Pontífice insta a los países europeos a desarrollar iniciativas comunes eficaces

(Vida Nueva) Benedicto XVI ha recordado las responsabilidades de los implicados y ha pedido la colaboración de todos los países, tanto los de origen como los de acogida, para evitar la muerte de inmigrantes ilegales que tratan de llegar a un país extranjero en busca de un futuro mejor. Así lo ha dicho este domingo en Castelgandolfo durante el rezo del Ángelus, donde ha constatado con pesar que “en estas últimas semanas se ha registrado un aumento de casos de inmigración irregular de África”.

Según el Santo Padre, “la inmigración es un fenómeno presente desde los albores de la historia de la humanidad, que desde siempre ha caracterizado las relaciones entre los pueblos y naciones”. No obstante, según el Papa, “el hecho de que en nuestros días se haya convertido en una emergencia nos interpela y, exigiendo nuestra solidaridad, impone al mismo tiempo respuestas políticas eficaces”.

Asimismo, ha animado a las instituciones regionales, nacionales e internacionales que se ocupan de la cuestión de la inmigración irregular a seguir “realizando su meritoria labor con sentido de responsabilidad y espíritu humanitario”. Pero también ha lanzado un mensaje a los países de origen de los migrantes, a cuyo sentido de responsabilidad apela, “no sólo porque se trata de sus conciudadanos, sino también para eliminar las causas de la inmigración irregular, así como para eliminar, en su raíz, todas las formas de criminalidad ligadas”.

En cuanto a los países europeos y aquellos que son receptores de estas personas, “están llamados entre otras cosas a desarrollar en común acuerdo iniciativas y estructuras cada vez más adecuadas a las necesidades de los inmigrantes irregulares”. Éstos últimos también tienen unas responsabilidades, según el Santo Padre: “Deben ser sensibilizados en el valor de la propia vida, que representa un bien único, siempre precioso, que se debe tutelar ante los graves riesgos a los que se exponen al buscar mejorar sus condiciones de vida, y en el deber de legalidad que es una obligación para todos”.

El Papa concluye su mensaje llamando la “atención de todos sobre este problema” y pidiendo “la generosa colaboración de personas e instituciones para afrontarlo y encontrar caminos de solución”. Precisamente una llamada a la implicación de todos, especialmente de los cristianos, para afrontar el drama de la inmigración es el contenido del Pliego que publicó Vida Nueva en su número 2.623 con el título: Ante la inmigración, tomarse en serio la justicia global. Según nos dice en dicho trabajo José Eduardo Muñoz Negro, de la Asociación Cultural Karl Rahner: “Necesitamos mirar de frente a este problema, con la radicalidad de la que cada uno sea capaz; puede que nos falte eso precisamente, radicalidad. A lo mejor ésa es la respuesta que cada uno debe dar”.

Actualizado
01/09/2008
Compartir