El Episcopado brasileño rechaza la investigación con embriones

En una nota, muestra su disconformidad con la ley recién aprobada por el Supremo Tribunal Federal

(Graziela Cruz– Brasil) En un proceso considerado como el más importante en la historia de la Suprema Corte Brasileña -el Supremo Tribunal Federal (STF)-, los ministros han aprobado, por seis votos contra cinco, la validez constitucional del artículo 5° de la llamada Ley de Bioseguridad, que permite investigaciones científicas y terapéuticas con células embrionarias almacenadas in vitro por más de tres años y en conformidad con los progenitores.

Dicha ley había sido promulgada en 2005, pero el entonces procurador general de la República, Cláudio Fontelles, presentó recurso de inconstitucionalidad contra el citado artículo, argumentando que el uso de células embrionarias atenta contra el derecho a la vida y a la dignidad humana, lo que impidió la aplicación de la ley. Casi tres años después, el STF, en una apretada y polémica votación, acaba de dar luz verde a la misma.

La reacción de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) no se ha hecho esperar, lamentando públicamente la decisión de los magistrados. “Como vida humana, según aseguran la embriología y la biología, el embrión tiene derecho a la protección del Estado. La circunstancia de estar in vitro o en el útero materno no disminuye ni aumenta este derecho. Es lamentable que el STF no haya confirmado este derecho cristalino, permitiendo que se ponga fin a vidas humanas en estado embrionario”, afirma el documento episcopal. La misma nota de la CNBB añade que, “en todo el mundo, no hay, hasta hoy, ningún protocolo médico que autorice investigaciones científicas con células embrionarias en personas, por el alto riesgo de rechazo y de generación de teratomas [tumores de origen embrionario]”.

Células troncales

Desde el inicio de los debates en 2005, la CNBB ya ha manifestado en repetidas ocasiones su disconformidad con el uso de células embrionarias con fines científicos. En marzo, cuando el STF se reunió para la votación -interrumpida después hasta finales del pasado mes de mayo-, el Episcopado  envió a los jueces una carta pidiéndoles su voto en favor de la inconstitucionalidad del artículo. El presidente de la Comisión Episcopal para la Vida y la Familia y arzobispo de Londrina, Orlando Brandes, se aprestó a recordar entonces que no era necesaria la utilización de células embrionarias para investigaciones, pues la ciencia, según el propio prelado, ya probó que las células troncales extraídas de adultos son más eficaces en los tratamientos.

Esta opinión es compartida por numerosos investigadores y científicos, como la doctora en Microbiología y profesora de la Universidad de Brasilia, Lenise García, para quien las células troncales adultas pueden ser extraídas de cualquier parte del cuerpo, mientras que los diversos procedimientos terapéuticos con células embrionarias todavía no han sido aplicados en seres humanos, porque los resultados con animales no son satisfactorios. Según ella, 73 enfermedades ya empezaron a ser tratadas con células troncales adultas, “más eficaces” y gracias a las cuales “no precisamos destruir un embrión, una vida, obteniendo resultados mejores”.

Con condiciones

Entre los ministros del STF, Carlos Alberto Menezes Direito, que en marzo pidió más tiempo para estudiar el tema -con el consiguiente aplazamiento de la votación-, se mostró favorable a las investigaciones, pero con condiciones, como vetar la destrucción de embriones. El ministro también defendió la fiscalización de los institutos de investigación y servicios de salud y estableció que, incluso después de tres años de congelación, la retirada de células del embrión sólo podrá producirse sin su destrucción. Asimismo, considera que los padres deben consentir por escrito todo el proceso y que las investigaciones tendrán que ser presentadas previamente a órganos de control; en caso contrario, se considerará como un crimen.

Si bien la ley salió adelante, el intenso debate y el equilibrio de fuerzas en contra y a favor, han demostrado que el tema implica cuestiones éticas más allá de las científicas. Para la presidencia de la CNBB, la decisión del STF revela una profunda divergencia sobre el tema, lo que demuestra que hay ministros con posiciones éticas semejantes a las del Episcopado. “No se trata de una cuestión religiosa, sino de promoción y defensa de la vida humana, desde la fecundación”, reivindicó el presidente de la CNBB y arzobispo de Mariana, Geraldo Lyrio Rocha. Según el secretario general y auxiliar de Río de Janeiro, Dimas Lara Barbosa, la Ley de Bioseguridad trae errores graves al mezclar temas completamente diferentes en un único proyecto de ley. “Esta ley abre el camino a la legalización del aborto y la transgresión de la vida humana”, lamentó.

Actualizado
20/06/2008
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