‘La religión en Euskadi es más fría y pierde efectivos’

Un estudio muestra la percepción de los inmigrantes sobre el hecho religioso en el País Vasco

(Marina de Miguel) La religión en Euskadi es más fría y pierde efectivos”. Ésta es una de las valoraciones, procedente del grupo de ciudadanos latinoamericanos residentes en el País Vasco, que se recoge en la monografía Inmigración, identidades religiosas y diálogo intercultural, publicada por el Instituto Diocesano de Teología y Pastoral de Bilbao (IDTP), la editorial Desclée de Brouwer y Ede Fundazioa. Coordinado por Joaquín Perea, presbítero de la diócesis de Bilbao, e Izaskun Sáez de la Fuente, socióloga y miembro del IDTP, el estudio ahonda en el diálogo intercultural e interreligioso.

El fenómeno de la inmigración ha cambiado el rostro del País Vasco, planteando cuestiones nuevas. Con respecto a la religiosidad -se afirma en el libro-, “el pluralismo de adscripciones, que de forma paulatina pero creciente va emergiendo, plantea un conjunto no pequeño de problemas a una sociedad antes tan tradicionalmente católica como la vasca que, al proceso de secularización galopante, ve ahora añadirse la aparición de comunidades religiosas nuevas con aspiraciones y donaciones de sentido muy distintas de las suyas”.

Para atender estos requerimientos, en uno de los capítulos se expone, bajo la dirección de Sáez de la Fuente, las conclusiones del trabajo de campo realizado por áreas de nacionalidad. Las entrevistas a ciudadanos latinoamericanos muestran que, en su lugar de origen, existe un “tipo de socialización religiosa cultural con tendencia a esencializar, en el que destaca el peso de creencias, costumbres, cotidianas y ritos”. Otra de las cuestiones que sobresale es la atribución a la religión de una “función de seguridad y de ajuste existencial ante situaciones específicamente difíciles”.

Ya en la sociedad de acogida, sienten una cierta preocupación por el mayor grado de “individualismo, anonimato y despersonalización” del país receptor. La situación que encuentran de una mayor desinstitucionalización les obliga a privatizar al máximo sus identidades religiosas. Sin embargo, en la mayoría, preservan su ser cultural y religioso, donde la eucaristía latina ocupa un lugar central.

Uno de los escollos que han de superar es la dificultad de compaginar sus devociones populares o costumbres locales con la realidad religiosa vasca, a lo que hay que añadir la frialdad que perciben en la práctica.

En los inmigrantes pertenecientes a Europa del Este, de origen rumano, se aprecia una recuperación de lo religioso en los últimos 15 años. La cultura y la religión facilitan el acceso a los recursos básicos, además de propiciar relaciones afectivas con personas de la misma identidad o de diferentes creencias.

Para los creyentes, la principal dificultad es mantener sus celebraciones litúrgicas, como la Pascua y las Navidades, debido a la cada vez mayor presencia de la Iglesia ortodoxa y los desfases entre el calendario litúrgico y el civil. El catolicismo es valorado como una religión más.

África y Magreb

La religión marca en el África Negra los espacios y tiempos de la vida en familia, sistema escolar e Iglesia. En el País Vasco, el vivir en un sistema democrático permite, a juicio de muchos inmigrantes llegados del África subsahariana, la “visibilización de la pluralidad”. Señalan que mantienen los mismos ritos, pero se ejecutan de distinta manera, debido a la dificultad de encontrar los recursos necesarios. No obstante, la socióloga ha constatado que el repliegue al ámbito privado viene “sobredeterminado por la ignorancia que las instituciones de la sociedad vizcaína tienen sobre la cultura y costumbres de los inmigrantes”. Algo parecido les ocurre con su indumentaria y ritos, que en ocasiones evitan para “no sentirse raros”·.

Respecto a la religión católica, son conscientes de que está perdiendo fieles, pero mantiene su influencia “en la vida social, cultural y política”.

Finalmente, para el grupo de Magreb, en su totalidad musulmanes, las entrevistas desvelan la “omnipresencia de lo religioso, su decisiva influencia en la socialización primaria y su peso específico como código de conducta”. Referido a la sociedad de acogida, vuelve a aparecer la “dimensión ético-humanitaria del Islam” como elemento integrador, aunque hay quienes denuncian actitudes racistas.

En la religión, a la que otorgan una función de ajuste existencial, hay divergencia de opiniones con respecto a la práctica cotidiana. Para unos hay libertad en la realización de todo tipo de liturgias, mientras que otros sostienen que han tenido que realizar cambios en “la manera de celebrar”.

El catolicismo despierta para algunos de ellos un cierto interés o curiosidad.

Actualizado
13/06/2008
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