España no ha dejado de ser católica

(Vida Nueva) Siete de cada diez españoles creen en Dios, según el catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, Javier Elzo, por lo que, en principio, no parece que estemos asistiendo a la laicización de la sociedad española, tal y como muchos predican. No obstante, Elzo matiza que, entre quienes se definen creyentes, no todos son de la misma confesión religiosa -aunque muchos de ellos se dicen católicos-, ni tampoco todos se definen como eclesiales. Estos argumentos, unidos a los de otros expertos consultados por Vida Nueva, coinciden en señalar que la sociedad española se ha convertido en los últimos años en una sociedad “plural”.

El secretario de Organización del PSOE, José Blanco, cree en una pluralidad “basada en la libertad religiosa y de conciencia”; otra cosa es el Estado, las instituciones públicas y las leyes, que los socialistas creen que deben ser “laicos”. Adela Cortina, catedrática de Ética de la Universidad de Valencia, también cree que “España es una sociedad moralmente pluralista, en la que conviven distintas ‘éticas de máximos’, es decir, grupos con distintas propuestas de vida en plenitud, que comparten una ética cívica mínima, unos valores morales, sin los cuales entienden que se vive ‘bajo mínimos’ de humanidad”. Se muestra igualmente partidaria de un Estado laico, adjetivo que, en su opinión, no se puede aplicar al conjunto de la sociedad: “Debe ser laico el Estado, la sociedad es plural. Y uno y otra deben trabajar activamente para poder sacar lo mejor de nuestro capital ético conjunto”.

Hay quien, por el contrario, da por hecho la secularización de la sociedad española, como es el caso del sociólogo Alfonso Pérez-Agote, quien habla de un proceso que ha experimentado tres oleadas diferentes. La primera iría desde finales del siglo XIX hasta la Guerra Civil, caracterizada por el anticlericalismo; la segunda, entre los años 60 y 70 del siglo XX sería la de “una actitud más pasiva y desinteresada” con respecto a la religión y la Iglesia católica; y la tercera oleada –que llegaría hasta la actualidad- sería el efecto de una generación ya secularizada, en la que la mayoría de los jóvenes ignoran lo religioso.

Para Jorge Fernández Díaz, secretario general del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, el proceso de secularización se está dando no sólo en España, sino en toda Europa, y parte de una apostasía silenciosa –utilizando un término usado por Juan Pablo II- que, según el diputado por Barcelona, “pasó a ser pública cuando los jefes de Estado y de Gobierno negaron las raíces cristianas del continente en el proyecto de Constitución de la Unión Europea”. Otra visión del tema la aporta el catedrático de Filosofía de la Universidad de Granada, Juan Antonio Estrada, que no cree que España haya dejado de ser católica, sino que “ha dejado de ser tradicional, mientras que la Iglesia católica sigue siéndolo”.

Más información en el nº 2.573 de Vida Nueva (A fondo, páginas 8-10).

Actualizado
26/12/2007
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